El municipalismo catalán y la Unión Europea
Los fondos estructurales deben ser uno más de los motores del crecimiento sostenible que ha de favorecer el empleo en nuestros municipios.
Era el año 1986 nos incorporábamos como ciudadanos de pleno derecho en la Unión Europea. Hoy, en 2012 somos cerca de 500 millones de europeos que compartimos una economía integrada y un espacio que garantiza derechos y libertades pero ... ¿cómo afecta la pertenencia a la Unión Europea a nuestros pueblos y ciudades?
El mundo local catalán siempre ha sido europeísta y ha deseado más Europa. La Unión Europea se desarrolla gracias a que hay estados dispuestos a ceder una parte de su soberanía para conseguir una unión supraestatal, un principio que liga también con la concepción municipalista que apuesta por más Europa bajo principios de subsidiariedad y defensa de la autonomía local. Las entidades locales son, precisamente, uno de los principales fundamentos de los regímenes democrático y es por eso que la defensa y el fortalecimiento de la autonomía local representa una contribución esencial en la construcción de una Europa basada en los principios de democracia y descentralización del poder.

Hay, aproximadamente, 120.000 entidades territoriales en Europa y, desde un punto de vista institucional y al margen de los estados, las autoridades locales y regionales forman parte del proceso de construcción europeo mediante su representación en el Comité de las Regiones (órgano consultivo sobre la normativa europea que proviene de la Comisión o del Parlamento Europeo con funciones como la de impulsar iniciativas y controlar el cumplimiento del principio de subsidiariedad y su afectación a las estructuras subestatales). No podemos obviar que, buena parte de la normativa que aplicamos cada día a nivel estatal, nacional o local tiene origen comunitario en un 70%. Pero a efectos prácticos, ¿qué representa nuestra pertenencia a la UE?
Los ayuntamientos y los ciudadanos a quienes servimos se han beneficiado de un marco de trabajo institucional, legislativo y financiero estable que ha permitido incorporar mejoras sustanciales en nuestras ciudades, no sólo en cuanto a las infraestructuras y la gestión del territorio, sino también a la mejora en los servicios a la ciudadanía y que nos permite ir hacia una Europa más unida y cohesionada. Cabe recordar que el total de fondos europeos recibidos desde 1989 supera los 10.392 millones de euros. Nuestros pueblos y ciudades se han beneficiado de unos fondos que garantizan la calidad del agua en nuestras playas, la promoción de infraestructuras como las depuradoras o la reurbanización de núcleos urbanos degradados que se han transformado gracias a la UE. Cataluña recibirá 1.752 millones de euros en ayudas de la UE hasta el 2013 y esta cifra permitirá cofinanciar 3.265 millones de euros de inversión en colaboración con las instituciones catalanas y del Estado. Si hacemos balance y tomamos como ejemplo mi comarca, el Maresme, la UE ha aportado en los últimos 10 años más de 23 millones de euros para cofinanciar más de trescientos proyectos presentados por las administraciones, municipales y comarcal, en más de 22 ayuntamientos que han recibido fondos europeos. En cuanto al mundo local, si nos fijamos en qué áreas son susceptibles de ser cofinanciadas con fondos FEDER en Cataluña, encontramos cuatro ejes principales: Un primer eje que tiene que ver con proyectos de innovación, desarrollo empresarial y economía del conocimiento, aspectos especialmente estratégicos en el actual contexto socioeconómico. Un segundo eje que atiende a lo relativo al medio ambiente, la prevención de riesgos ya cuestiones sobre energía (acciones que se detallan en la rehabilitación de zonas industriales y terrenos contaminados, o la prevención de riesgos en cuanto a la elaboración y aplicación de planes y medidas para prevenir y gestionar tanto los riesgos naturales como los tecnológicos ...). Otro de los ejes de acción municipalista en los que intervienen los fondos europeos tiene que ver con el desarrollo local y urbano, y aquí, podemos incluir también las ayudas para mejorar los servicios turísticos (con ejemplos como el apoyo a las operaciones de mejora de los servicios turísticos, la protección y conservación del patrimonio cultural, la conservación y recuperación del patrimonio histórico-artístico, o los proyectos integrados para la regeneración urbana y rural y para la rehabilitación integral local. Finalmente, los fondos europeos también tienen una línea de acción que se fija en la asistencia técnica a los municipios.
El mundo local catalán valora estos fondos como un elemento indispensable para cofinanciar nuestros proyectos en un momento de crisis financiera, económica y social. Los fondos estructurales deben ser uno más de los motores del crecimiento sostenible que ha de favorecer el empleo en nuestros municipios. Además, necesitamos un enfoque local para concentrar recursos y necesitamos también más flexibilidad en la asignación de fondos. La participación, tanto en la definición de los programas operativos, como en los contratos asociativos que gestionan estos fondos, son herramientas imprescindibles para los municipios para alcanzar de forma más eficaz unos objetivos ambiciosos. Unas mejoras que tendrán su reflejo en la continuación de la construcción de una Europa socialmente más cohesionada, económicamente más fuerte y ambientalmente más sostenible, una Europa construida también desde nuestros pueblos y ciudades.//
Miquel Buch. Presidente de la Asociación Catalana de Municipios

